En 2025 tomé una decisión: dejar de esperar que la política resuelva lo que promete. Ese año empecé a redactar y presentar proyectos de ley en la Provincia de Santa Fe.
No lo hice desde la política tradicional, sino desde la convicción de que cada proyecto de ley es una deuda que la política tiene con la sociedad.
Desde 2023 vemos la peor performance legislativa en décadas. No hay debate, no hay sesiones, no hay leyes nuevas. La política se volvió experta en administrar problemas en lugar de solucionarlos.
Mi profesión me llevó a trabajar con candidatos y legisladores en distintos niveles del Estado. Ese acceso me permitió ver cómo se redacta un proyecto desde adentro. Pero también me reveló algo que me decepcionó profundamente: existen políticos que presentan proyectos con errores de forma o sesgos intencionales para que nunca puedan aprobarse. Si el problema no se resuelve, el discurso se mantiene vivo. Es una industria del conflicto.
Yo decidí no formar parte de ese modelo. Decidí trabajar al revés: identificar un problema, redactar una solución y empujarla hasta donde llegue. Y en esa experiencia comprobé algo que pocos dicen: cualquier ciudadano puede presentar un proyecto de ley. Si está bien redactado, puede entrar a comisión y ser tratado. De hecho, dos de mis proyectos ya fueron elevados a comisiones en la Cámara de Diputados de Santa Fe.
Para que más personas puedan hacerlo, creé una plataforma: www.argentinapotenciamundial.com
Allí comparto mis proyectos para descargar, explico cómo redactarlos desde cero y enseño el proceso legislativo paso a paso. Quiero que cualquier ciudadano pueda tomar una idea, convertirla en un proyecto y llevarla hasta donde la política no quiere que llegue: al recinto.
El conocimiento cívico no puede ser un privilegio de élite. Debe ser un derecho ciudadano.
En 2025 tomé una decisión: dejar de esperar que la política resuelva lo que promete. Ese año empecé a redactar y presentar proyectos de ley en la Provincia de Santa Fe.
No lo hice desde la política tradicional, sino desde la convicción de que cada proyecto de ley es una deuda que la política tiene con la sociedad.
Desde 2023 vemos la peor performance legislativa en décadas. No hay debate, no hay sesiones, no hay leyes nuevas. La política se volvió experta en administrar problemas en lugar de solucionarlos.
Mi profesión me llevó a trabajar con candidatos y legisladores en distintos niveles del Estado. Ese acceso me permitió ver cómo se redacta un proyecto desde adentro. Pero también me reveló algo que me decepcionó profundamente: existen políticos que presentan proyectos con errores de forma o sesgos intencionales para que nunca puedan aprobarse. Si el problema no se resuelve, el discurso se mantiene vivo. Es una industria del conflicto.
Yo decidí no formar parte de ese modelo. Decidí trabajar al revés: identificar un problema, redactar una solución y empujarla hasta donde llegue. Y en esa experiencia comprobé algo que pocos dicen: cualquier ciudadano puede presentar un proyecto de ley. Si está bien redactado, puede entrar a comisión y ser tratado. De hecho, dos de mis proyectos ya fueron elevados a comisiones en la Cámara de Diputados de Santa Fe.
Para que más personas puedan hacerlo, creé una plataforma: www.argentinapotenciamundial.com
Allí comparto mis proyectos para descargar, explico cómo redactarlos desde cero y enseño el proceso legislativo paso a paso. Quiero que cualquier ciudadano pueda tomar una idea, convertirla en un proyecto y llevarla hasta donde la política no quiere que llegue: al recinto.
El conocimiento cívico no puede ser un privilegio de élite. Debe ser un derecho ciudadano.