Durante años, la política se fue alejando de las prioridades reales de la gente. Muchas decisiones dejaron de reflejar lo que los ciudadanos viven, necesitan y reclaman en su vida cotidiana.
Debemos devolverle al ciudadano el protagonismo en la creación de proyectos de ley.
Porque cuando las ideas nacen en la gente, las leyes dejan de ser una herramienta de la política y pasan a ser una herramienta de la sociedad.
Es momento de recuperar ese espacio.
Dejar de esperar que otros representen lo que pensamos, y empezar a construirlo nosotros mismos.